Mis lombrices se escapan del vermicompostador: por qué y qué hacer

Puñado de lombrices rojas en la granja

¿Por qué escapan mis lombrices rojas californianas?

¿Alguna vez te has encontrado, al abrir tu vermicompostador, a todas tus lombrices por el interior de la tapa y en las paredes en un claro intento de fuga? ¿O ya has llegado tarde y te las has encontrado por la mañana repartidas por el suelo, secas o casi secas?

Ocasionalmente nos podemos encontrar una lombriz por el suelo. Es una pena, pero es parte de esto: algunas nos salen aventureras, y en todos los vermicompostadores hay alguna exploradora que encuentra un agujero o una ranura por donde salir y no puede reprimir su ansia de colonizar territorio nuevo.

Por lo general, si dentro tienen todo lo que necesitan es raro que se salgan. Una fuga ocasional no es alarmante. La cosa cambia —y hay que atajarlo— cuando son muchas las que eligen el camino de la libertad.

Una fuga masiva siempre significa lo mismo

Las lombrices viven dentro de su alimento. Si se van en masa es porque el sitio ha dejado de reunir las condiciones para vivir. No es capricho: es una huida. Estas son las cinco causas, por orden de frecuencia.

1 · Exceso de humedad, la más frecuente con diferencia

Es el motivo número uno, y casi siempre viene de regar de más o de no mezclar suficiente material seco con los restos frescos. El sustrato se apelmaza, el líquido ocupa el sitio que debería ocupar el aire y la mezcla se vuelve una pasta anaerobia que desprende olor. En esas condiciones no pueden respirar, y se van.

Qué hacer: deja de regar, remueve para airear y añade estructurante seco —cartón, papel, hojas secas de plantas— hasta que el sustrato vuelva a estar mullido. El punto correcto es húmedo pero sin chorrear: entre el 70 y el 80% de humedad, un grado en el que ni siquiera gotea. Si tu vermicompostador produce líquido de forma continua, ahí tienes el problema — lo explicamos entero en humus líquido y lixiviados: no son lo mismo.

2 · Exceso de comida

Poner de golpe más restos de los que pueden procesar hace que fermenten. Una fermentación sube la temperatura y cambia el pH, y las dos cosas las expulsan. Es especialmente grave al principio, cuando todavía no tienen sustrato elaborado en el que refugiarse.

Qué hacer: retira el exceso de comida y no vuelvas a cubrir de golpe toda la superficie. Pon el alimento en un lado, dejando siempre una zona libre a la que puedan huir si algo va mal. Esa costumbre les salva la vida más de una vez. La guía completa está en aprendiendo a alimentar a las lombrices.

3 · Un alimento que no debía entrar

Restos salados, carne, pescado, cítricos en gran cantidad o césped recién cortado sin estructurar pueden alterar el pH o fermentar. Si les pusiste algo que no sueles poner y a los pocos días empiezan a subir por las paredes, ese es el sospechoso.

Qué hacer: retíralo, añade restos nuevos y material seco. La lista de lo que sí y lo que no está en la guía básica de vermicompostaje.

4 · Falta de espacio

Las lombrices autorregulan su población según el sitio disponible, pero si la densidad se dispara y además el alimento escasea, el instinto colonizador gana. Un vermicompostador a rebosar es un vermicompostador del que se sale gente.

Qué hacer: pasa la mitad de la colonia a otro recipiente con su parte de sustrato, o cámbialas a un vermicompostador más grande. Como efecto secundario, la cría se dispara: lo contamos en cómo hacer que se reproduzcan más rápido.

5 · Temperatura y luz

Se desarrollan bien entre 18 y 25 ºC. Un vermicompostador al sol directo en verano, o a la intemperie en pleno invierno, es un sitio del que huir. Y son fotofóbicas: la luz las daña. Si la tapa no cierra o el recipiente no da oscuridad, tienes un motivo permanente de fuga.

Qué hacer: muévelo a un sitio protegido del sol y de la lluvia, y comprueba que cierra.

Si acaban de llegar por correo, espera 48 horas

Caso aparte, y muy común. El viaje les supone estrés, y durante los primeros días pueden verse inquietas, encogidas o subiendo por las paredes sin que haya nada mal en tu vermicompostador. Se recupera solo en 48 o 72 horas, una vez colocadas en su sitio definitivo. No cambies nada durante ese tiempo.

Lo que no va a pasar

Un aviso que ahorra disgustos: estas lombrices no hacen galerías al desplazarse. Su musculatura les permite estirarse y filtrarse entre el material, así que no cuentes con que su movimiento airee el sustrato. Si el sustrato está apelmazado, seguirá apelmazado hasta que lo arregles tú añadiendo material seco.

Y la otra: si deciden irse porque las condiciones son malas, se van. Por muy bien cerrado que esté. La solución nunca es sellar mejor la tapa; es arreglar el motivo.

De la teoría a la práctica

Las lombrices de esta guía las criamos nosotros

Salen de nuestra granja en Mutxamel y llegan vivas, o te las reenviamos sin coste. Si después de leer esto te quedan dudas, preguntános: lo cogemos nosotros.