Vermicompostaje doméstico: qué necesito y qué debo saber antes de empezar

Vermicompostador Frutero completo desmontado

La ubicación, poner en marcha el proceso, la humedad y el ritmo de alimentación

Como nadie nace sabiendo, en cada guía tratamos de darte una información básica pero importante sobre lo que necesitas y lo que debes saber antes de empezar. Con esto te será muy fácil arrancar y podrás avanzar sin problemas.

En cuanto a lo que vas a necesitar: sí o sí, unas lombrices de california y un vermicompostador. Pero lo más importante antes de empezar es elegir el sitio adecuado para ponerlo.

La ubicación del vermicompostador

Si es en el interior de casa, perfecto: no tendrás que preocuparte de la lluvia, de que le pegue el sol directamente ni de las heladas en invierno. Además, tus lombrices tendrán la ventaja de una temperatura media más constante, que sin duda las favorecerá mucho.

Eso sí, ten en cuenta que tendrás que alimentarlas periódicamente, así que tiene que estar en una zona de fácil acceso. No necesitas más.

Si decides ponerlo en el exterior, también tiene que estar a mano por el mismo motivo, pero además hay que cuidar que no esté expuesto al sol directo, que no le llueva encima y tener la precaución de cubrirlo con una lona si hay riesgo de heladas. Fuera, lo ideal es un rincón protegido.

Todo esto puede parecerte muy lógico, pero te aseguro que no todo el mundo piensa así: una mala ubicación es una de las causas más frecuentes de problemas.

Poniendo en marcha el proceso

Una vez elegida la ubicación correcta, llega el momento de prepararles una cama o nido, añadir las lombrices y poner en marcha el sistema.

Nuestros kits de lombrices para uso doméstico, en cualquiera de sus formatos, se entregan con el sustrato donde viven, que les sirve de alimento tanto para el viaje como para los primeros días. Así que, una vez montado el vermicompostador, puedes ir consultando nuestras guías sin preocuparte de momento por su alimentación.

Preparación del nido o cama

El primer paso es preparar la base sobre la que pondremos a las lombrices, y es extremadamente sencillo: se hace con un material neutro como cartón, fibra de coco, paja, hierba seca o el cartón de las hueveras. Todos tienen en común que son fuentes de carbono, y los llamamos neutros porque, al ser pobres en nitrógeno, no tienen capacidad de fermentar ni de producir elevaciones de temperatura.

Si has optado por uno de nuestros vermicompostadores, podrás usar para ello una parte del cartón del embalaje, tal y como se indica en las instrucciones: empezamos reciclando la propia caja. Conserva el resto para cuando necesites añadir material seco.

La humedad y su primera comida

Si utilizas el cartón, trocéalo en pedazos de unos pocos centímetros y humedécelo. No nos cansaremos de repetirlo: el material debe estar húmedo pero no chorreando, y el resultado nunca puede ser una pasta. Los excesos de humedad, más pronto que tarde, se pagan.

Pon el cartón en el fondo formando una capa de 5 a 7 cm, haz un hueco en el centro o en una esquina —en plan nido— y deposita las lombrices junto con su sustrato. Añade a su lado un puñado de restos tipo peladuras de fruta o verdura, cubre tanto los restos como a las lombrices con una parte del cartón, y el proceso habrá comenzado. Fácil, ¿verdad?

Entre el puñado de sobras, el cartón y el sustrato que las acompaña tienen comida para días. Déjalas que se aclimaten a su nuevo hogar y pronto estarán en condiciones de multiplicarse y de devorar gran cantidad de restos.

Es importante que cada vez que las alimentes entierres los restos o los cubras con material neutro tipo tiras de papel o cartón: así evitarás el acceso de la mosca de la fruta. Una buena opción es tener siempre cubierto el interior con un trapo viejo.

A pesar de que en casi todos los blogs se explica bien que el proceso se realiza con un 80% de humedad y que en ese grado ni siquiera gotea, luego es muy común confundir el humus líquido con los lixiviados y pensar que el vermicompostador debe estar chorreando, como una especie de manantial. De hecho es el principal motivo de problemas: el exceso de humedad ocupa el espacio del aire y todo empieza a ir mal —malos olores, cambios de pH, elevaciones de temperatura por fermentación, y lombrices que en el mejor de los casos huyen—. Lo explicamos en humus líquido y lixiviados: no son lo mismo.

El ritmo inicial de alimentación

Revisa en unos días si ya han accedido al puñado de sobras que les pusiste; si es así, añádeles otro junto al anterior. La fase de inicio es la más lenta en apariencia, porque trabajamos con mucho cartón o material neutro para que puedan elaborar un sustrato sin riesgos que luego les sirva de refugio. No tardarán en coger ritmo y sorprenderte con su apetito.

Comprueba en cada revisión que el material se mantiene húmedo. Siempre que tengas que regar, hazlo en plan lluvia fina y mejor en varias veces. Según van elaborando sustrato te darás cuenta de que, con más volumen, la humedad se mantiene mejor y baja la necesidad de regar. Si no es así, puede que la ubicación no sea la correcta, o que estés estructurando con demasiado resto seco y poco fresco. Y si en cambio el vermicompostador produce lixiviados, es señal clara de que te estás pasando con el riego o de que no compensas bien secos con frescos: mezcla el contenido con más material seco para airearlo y que absorba el exceso.

Fíjate en estos detalles hasta cogerle el punto. Pronto verás que es muy fácil.

Recuerda que…

  • La ubicación es muy importante. Si está en el exterior, que sea en una zona protegida: ni sol directo ni lluvia.
  • El material de la cama debe ser neutro y estar húmedo sin chorrear, y desde luego no puede ser una pasta. El aire en este proceso es de vital importancia.
  • Al principio la alimentación parece lenta, pero el material de la cama también es comida para ellas. Un puñado cada vez, y no añadas más hasta verlas activas en el anterior.
  • Cubre el interior con un trapo viejo, cartón o periódico: ayuda a mantener la humedad y evita la mosca de la fruta.
  • Revisa que se mantiene húmedo, pero recuerda que un vermicompostador no tiene que parecer un manantial. Al 80% no debería ni gotear. La mayoría de problemas vienen del exceso de humedad.

El proceso es sumamente sencillo y rápido si tienes los conocimientos adecuados, y es muy eficaz para reducir y transformar la fracción orgánica de tus residuos. Con nuestras guías esperamos que lo consigas sin problemas y animes a otros a empezar.

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Guía cedida por el equipo de multiHuerto.

De la teoría a la práctica

Las lombrices de esta guía las criamos nosotros

Salen de nuestra granja en Mutxamel y llegan vivas, o te las reenviamos sin coste. Si después de leer esto te quedan dudas, preguntános: lo cogemos nosotros.